ACEPTAR LO QUE NOS OFRECEN

  • Posted on: 1 February 2017
  • By: Francisco de Sales

ACEPTAR LO QUE NOS OFRECEN

 

 

En mi opinión, cuando nos hacen un ofrecimiento y lo rechazamos –y salvo que sea algo indeseado o desagradable- estamos cometiendo un grave error.

 

A veces nos confunde el ego en algunas actitudes, y nos hace obrar del modo que no es correcto o adecuado.

 

Antes de seguir, piensa en cómo te sentirías –o cómo te has sentido- si al hacer un regalo simplemente porque te apetece hacerlo, o como señal de agradecimiento, te lo rechazan. ¿Has pasado por esa situación? Si es así, ya sabes que has insistido una y otra vez para que lo admitan porque tú y tu corazón queréis ofrendar ese regalo y al rechazártelo te hacen sentirte mal.

 

Pues es lo mismo que le pasa a quien te pretende hacerte un regalo que tú rechazas por cualquier motivo, ya sea por ego o porque consideras que la otra persona está haciendo un esfuerzo por encima de sus posibilidades para agradecerte o porque realmente crees que no lo mereces porque tú lo has hecho con buena voluntad y de todo corazón y eso no requiere un regalo a cambio.

 

Uno puede hacer algo por o para otro sin esperar nada a cambio –ya que si se esperase algo a cambio sería una inversión y no un acto de generosidad desinteresada- pero ha de tener delicadeza si el otro insiste en corresponder de algún modo; es más adecuado aceptar lo que nos ofrezcan, sea lo que sea, y no negarnos porque, en el fondo, es muy posible que el otro no llegue a interpretar que cuidamos sus intereses o que no necesitamos ni deseamos vernos compensados, y puede que su lectura sea algo del estilo de “lo tuyo no vale”, o “lo que me das no me sirve”. Es posible que el otro –aunque no sea nuestra intención- pueda entenderlo como un acto de orgullo que dice “no necesito nada de ti”, o “desprecio lo que me entregas de corazón”.

 

“El que no es agradecido no es bien nacido”, se dice, y por eso hay que entender las muestras de agradecimiento y hay que recibirlas para que el otro se sienta a gusto y en paz.

 

El agradecimiento es una reacción generosa y espontánea que brota naturalmente, así que el proceso correcto para que se cierre bien el ciclo de ese acto natural es recibir lo que sea.

 

Si nos dicen algo bonito o agradable, y si es sincero, se recibe como una caricia, como un pago –aunque no haya solicitado- por algo que hemos hecho, o por nuestra forma de ser, pero no se rechaza con razones del estilo de “no lo merezco”, porque sí se merece, o con cosas como “no te tenías que haber molestado en hacerlo”, porque no es una molestia sino un deseo natural del otro.

 

Ante cualquier muestra de agradecimiento se responde sencillamente con un “gracias” o un “muchas gracias”.

 

O sea que ante cualquier regalo –físico, verbal o emocional- la actitud correcta es la aceptación agradecida, dándose uno permiso para sentirse a gusto y satisfecho. Y en paz.

 

Recuerda esto la próxima vez que te ofrezcan algo.

 

 

Te dejo con tus reflexiones…

“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)

 

 

Francisco de Sales

 

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