Blog de Francisco de Sales

HABLEMOS DEL DOLOR SIN DOLOR

HABLEMOS DEL DOLOR SIN DOLOR

En mi opinión, cuando uno habla de las cosas que le producen dolor, si las habla desde la aceptación –que nunca es fácil- consigue ir limando las aristas que tanto duelen; se van redondeando para que el dolor cada vez lastime menos, y aunque sigue siendo un trago difícil de pasar, cada vez es menos difícil.

COSAS QUE HEMOS DE EVITAR

COSAS QUE HEMOS DE EVITAR

Hay muchas cosas que no son agradables, que a nadie apetecen, que nadie desea.

La relación con los demás es el campo donde debemos evitar tanto hacerlas como permitir que nos las hagan. He aquí algunos ejemplos.

RECHAZO:

Antes de rechazar a una persona hay que estar seguro de los argumentos o motivos. Hay que estar seguro de conocerla bien, de no haber creado un rechazo basado en una suposición o en un dato mal tomado. 

HUMILLACIÓN:

COSAS QUE TENGO QUE HACER

COSAS QUE TENGO QUE HACER
(Porque deseo hacerlas)

Mirar seriamente las cosas que no hago porque creo que nos las puedo o debo hacer.

Prestar atención a las cosas importantes, no sólo a las urgentes.

No perder la vida, mal llamada “el tiempo”, mientras sigo aplazando la decisión de Descubrirme. (Que mi vida no sea un continuo abandono de mis buenos propósitos)

Pararme, pararlo todo, y averiguar: ¿Qué quiero hacer en la vida con mi vida?

ES CONVENIENTE NO IDEALIZAR LAS COSAS

ES CONVENIENTE NO IDEALIZAR LAS COSAS

(IDEALIZAR, del diccionario: Elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantasía)

En mi opinión, es muy conveniente no idealizar excesivamente las cosas –ninguna- ya que si luego no ocurren del modo en que las hemos construido en nuestra imaginación o fantasía nos conducirán inevitablemente a una decepción que puede llegar a ser inconsolable.

NO ES BUENO SUFRIR EL DOLOR AJENO

NO ES BUENO SUFRIR EL DOLOR AJENO

(El sentido del artículo está orientado a los dolores emocionales, o sentimentales, pero también de algún modo y en algunos casos al dolor físico)

En mi opinión, casi nunca acertamos en cómo tenemos que actuar cuando nos encontramos con una persona que está sufriendo.

Y es que no hay normas igualitarias que aplicar en estos casos, sino que dependen de la gravedad del asunto, de si hay o no posibilidad de solucionarlo, de la situación personal del otro y de sus circunstancias…

NO MULTIPLIQUES TUS PROBLEMAS

NO MULTIPLIQUES TUS PROBLEMAS

En mi opinión, algunas situaciones de la vida que no son nada más que asuntos comunes –cosas habituales que pasan en la vida-, cuando no se cumplen, o por lo menos no se cumplen tal como nosotros deseábamos, las desmesuramos, y algo que debiera ser un “asunto a resolver” lo bautizamos como “problema” y, por ese poder que les damos a las palabras, y por el drama que llevan aparejadas algunas de ellas, convertimos un hecho que debiera ser calificado como “común” o “habitual” en un dramático “problema”.

NUNCA SE DEJA DE MORIR

NUNCA SE DEJA DE MORIR

En mi opinión, se nos olvida con mucha facilidad que vamos directos hacia la muerte imparablemente.

Y esto es así. No hay pesimismo en esta reflexión: hay verdad.

No soy agorero: soy realista.

Lo que sucede es que ser consciente de esto, sentirlo con la rotundidad que tiene –y sin hacer un drama por ello- nos conecta más con la vida que con la muerte.

CÓMO CONVIVIR BIEN CONTIGO

CÓMO CONVIVIR BIEN CONTIGO MISMO

En mi opinión, y sobre todo quienes estamos en un Proceso de Desarrollo Personal, somos exigentes en demasía y hasta un poco intransigentes con nosotros mismos.

Nos exigimos una perfección que no tenemos, a la cual –de momento- no podemos hacer otra cosa más que aspirar a ella. 

No hemos llegado a alcanzarla, y tal vez –y realmente esto no es motivo para desesperarse- no lleguemos nunca.

¿QUÉ VA A QUEDAR DE TI CUANDO MUERAS?

¿QUÉ VA A QUEDAR DE TI CUANDO MUERAS?

 

 

En mi opinión, no somos del todo conscientes de las cosas que vamos haciendo a lo largo de la vida que, de algún modo, pueden dejar un recuerdo de nuestro paso por la vida de los otros.

 

Es evidente que algún día faltaremos, y que algún día alguien pensará en nosotros –en su relación con nosotros-, y es de suponer que también habrá alguien que nos recordará.

 

¿Cómo nos recordará?

 

Eso es importante. O es algo a lo que hay que darle importancia.

 

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