CUIDADO CON LO QUE HACEMOS: NUESTROS HIJOS NOS COPIAN

MUCHO CUIDADO CON LO QUE HACEMOS: NUESTROS HIJOS NOS COPIAN

 

 

En mi opinión, en esa inconsciencia tan repetitiva de ser padres amateurs y no estar preparados adecuadamente para educar bien a nuestros hijos, cometemos torpezas que pueden llegar a ser irreparables.

 

Es demasiada la responsabilidad que conlleva criar bien a nuestros hijos como para que lo hagamos despreocupadamente y faltos de preparación.

 

Cuando ellos llegan al mundo sólo cuentan con un poco de instinto de supervivencia y una pizca de información básica en su genética, pero NO SABE NADA EN ABSOLUTO de todo lo que va a necesitar para manejarse en la vida y en el mundo. Todo lo tiene que aprender. ¿Y de quién va a aprender?

 

Durante su crianza, el niño comprueba –aunque de un modo bastante inconsciente- que sus padres están demostrando ser “fiables” y “cariñosos”. Su madre le alimenta a diario, le hace reír, le consuela cuando llora, cura sus males, le provee sus necesidades. Su padre parece ser también buena persona.

 

De algún modo, según va creciendo, el niño intuye que algún día será hombre, esposo y padre, y el modelo que tiene más a mano para aprender es su padre. La niña intuye que algún día será mujer, esposa y madre, y toma como referencia a su madre.

 

Se fijan en sus progenitores para imitarles, para repetir su comportamiento en cada uno de los tres casos, y de ahí surge la necesidad de que los padres hagan esos modelos muy muy muy bien. No vale la mediocridad, y menos aún hacerlo mal, o lograremos que nuestros hijos sean mediocres, o que actúen mal durante el resto de su vida.

 

En otro artículo escribí esto: “En mi opinión, que parece muy drástica pero que es muy lógica, no permitiría que pudiesen tener hijos los interesados en ser padres… si previamente no han hecho un Curso de 3 años de Psicología Infantil, han estudiado unas nociones importantes de Pediatría –otros 3 años por lo menos-, 6 cursos básicos de Logopedia, que sepan de Primeros Auxilios, practiquen yoga-meditación-zen-control mental, hayan hecho una psicoterapia completa en la que hayan resuelto todos sus traumas y miedos, y estén entrenados para pasar 48 horas sin dormir sobreviviendo a la experiencia.”

 

 

Y sigo opinando lo mismo. Esto sería lo ideal. Lo óptimo para los hijos.

 

Los errores o defectos que tengamos en cualquiera de los tres campos citados van a ser copiados por nuestros hijos. De ahí la necesidad de hacerlo bien.

 

Les perjudicamos si nos menospreciamos como esposas y consentimos que nuestros esposos nos traten mal, les perjudicamos si como esposos no tratamos amorosamente a nuestras esposas, les perjudicamos si no les cuidamos a ellos porque entonces aprenderán que no es necesario cuidar a los hijos, les perjudicamos si no representamos para ellos el arquetipo de unos buenos hombres/mujeres, esposos/esposas, padres/madres, porque no sabrán ser buenos hombres/mujeres, esposos/esposas, padres/madres: sufrirán por ello durante su vida y, lo que es peor, perpetuarán ese error cuando les toque criar a sus hijos.

 

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Si un niña ve en su hogar durante su infancia que su padre trata mal a su madre, le parecerá que eso es “lo normal”, de modo que puede acabar buscando un marido que la trate de ese modo porque es “lo normal”, o no se revelará ante ese abuso porque le parecerá que es “lo normal”.

 

Si un niño comprueba que su padre llega a casa tarde, malhumorado o bebido, que se pone a ver la televisión sin prestar atención a sus hijos, sin tratar amorosamente a su esposa, que es descuidado y no tiene buenos modales, entenderá que eso es “lo normal”, lo copiará sin cuestionárselo y lo repetirá cuando le llegue su momento.

 

Si mostramos que como padres somos accesibles, siempre estamos disponibles y les abrazamos, valoramos, animamos, cuidamos, y como esposos manifestamos el amor en la pareja, y nos abrazamos y besamos ante ellos, andamos cogidos de la mano, nos decimos cosas amorosas, nos cuidamos mutuamente y ensalzamos siempre al otro y nunca le menospreciamos, y si como hombres y mujeres somos íntegros, honrados, honorables, éticos, nobles… estaremos mostrando la cara hermosa de la humanidad, y estaremos haciendo de ellos alumnos notables que recibirán la mejor de las herencias: una formación adecuada para hacer bien lo que van a tener que hacer durante el resto de su vida: VIVIR.

 

Me gustará que tomes consciencia de la importancia tan crucial que tiene esto de ser el instructor de tus hijos.

 

Te dejo con tus reflexiones…

 

 

Francisco de Sales

 

 

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