Trastorno de fealdad imaginaria

  • Posted on: 10 December 2014
  • By: Maxi
Trastorno de fealdad imaginaria

El Trastorno Dismórfico Corporal (TDC) o Dismorfofobia es una enfermedad psiquiátrica que se caracteriza por una mala percepción de si mismo. El individuo que la padece tiende a imaginar o exagerar sus defectos físicos, generándole una preocupación exagerada sobre su imagen.

Suelen ser extremadamente críticos con su cara, su pelo o su cuerpo, aunque no haya un defecto que pueda justificar dicha crítica.

La preocupación puede ser con respecto a cualquier parte del cuerpo. Pero son más frecuentes las críticas hacia la nariz, el pelo, el cutis, los ojos, el mentón y los labios. Sienten que algunas de estas partes son demasiado grandes o demasiado pequeñas, o simplemente desproporcionadas.

El individuo con dismorfofobia corporal se avergüenza de su “defecto” y trata de esconderlo o camuflarlo con peinados, gorros, depilaciones, uso excesivo de maquillaje y hasta llegar a las cirugías estéticas, en los casos mas extremos.

El miedo a verse feos, poco atractivos o deformes puede llevarlos a evitar mirarse en espejos, o por lo contrario, mirarse compulsivamente para observar sus defectos. Algunos sujetos pueden pasar horas tratando de “solucionar” el o los defectos imaginarios.

Las personas con TDC desarrollan alteraciones graves en el estilo de vida como consecuencia de su enfermedad.

Quien padece este trastorno, evita las actividades sociales y ocupaciones normales, ya que se avergüenza de su apariencia, recluyéndose en su casa o aislándose socialmente.

La mayoría tiene una baja autoestima y cree que un cambio de su imagen corporal aumentaría su autovaloración y mejoraría su vida considerablemente.

Existen varias patologías que se asocian a este trastorno. Las más frecuentes son la depresión, la fobia social, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y los trastornos de la personalidad.

Síntomas frecuentes de dismorfofobia :

  • Mirarse compulsivamente ante un espejo o una superficie reflectante
  • Arreglarse constantemente el cabello
  • Aplicarse maquillaje a cada rato
  • Hurgarse la piel
  • Cambiarse la ropa varias veces al día
  • Comprar grandes cantidades de productos de belleza
  • Hacer demasiado ejercicio
  • Hacerse tratamientos dermatológicos y capilares
  • Ir con frecuencia a la peluquería
  • Someterse a cirugía estética

El trastorno dismórfico corporal es tratable, pero los síntomas pueden volver con mayor o menor fuerza. Es importante que la persona sepa que es necesario tratarlo y convivir con esto durante muchos años.
En casos extremos, la persona puede tratar de suicidarse o de hacerse una cirugía casera.

Los casos de esta fobia han ido en aumento y son mas frecuentes en los últimos años. Afecta por igual a hombres y a mujeres y, paradójicamente, la padecen más las personas atractivas y sin defectos.

Si bien esta fobia es común en los adolescente de ambos sexos, debido a las transformaciones que van teniendo en esa etapa de vida, debería terminar a los 20 años.

Estas personas pueden llegar a ser adictas a las cirugías estéticas, pero la mayoría de las veces no quedan conformes con los resultados. Por el contrario, si se quedan conformes, es probable que su preocupación mute hacia otra parte del cuerpo.

Causas de dismorfofobia:

Las causas de la aparición de este trastorno puede deberse a  influencias genéticas, de personalidad o  psicosociales, por la influencia de los medios de comunicación y de la propagación de iconos estéticos perfectos.

Tienen mas riesgo de padecerla las personas que hayan experimentado algún trauma, burlas en el colegio (como Bullying) personalidad perfeccionista, introvertida y neurótica, o un entorno familiar muy pendiente de lo estético. 

Hay quienes piensan que este trastorno es generado por un funcionamiento anormal del cerebro, que lo lleva a procesar y extraer detalles. Hacen  más uso del hemisferio izquierdo (preparado para analizar detalles complejos) en vez del derecho (preparado para ver las cosas de forma más global).

Tratamiento de dismorfofobia:

  • Psicofármacos:Los antidepresivos SSRI (inhibidores selectivos de recaptación de serotonina) genera varias mejoras, disminuye la ansiedad y depresión, pasan menos tiempo pensando en el defecto y los pensamientos son menos molestos y dolorosos. Disminuyen los comportamientos compulsivos, como el camuflaje y pasar horas del día mirándose al espejo. A la larga, su seguridad y autoestima aumentan.
  • Psicoterapia: La terapia cognitivo-conductual de exposición y prevención de respuesta resultó ser, hasta el momento, el tipo de terapia más útil para el TDC. El objetivo es que, con el tiempo, la ansiedad asociada con el defecto y la situación temida disminuyan, y los comportamientos asociados se hagan menos frecuentes. Este tipo de terapia se recomienda generalmente como acompañamiento de la medicación.
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