ESTÁ PERMITIDO LLORAR

ESTÉ PERMITIDO LLORAR

 

 

En mi opinión, la mayoría de los sentimientos de los que disponemos los Seres Humanos son para manifestarlos naturalmente, sin impedimentos ni oposición. Entre ellos, todos aquellos que acaban desembocando en un llanto sincero.

 

El llanto es la expresión más humana de los sentimientos interiores. No hay manipulación ni disimulo. Un llanto tal como brota, con toda su fuerza y su desgarro, es magnífico.

 

Reprimir el llanto es prohibir al alma que exprese lo que siente, lo que le duele, lo que le desconcierta, lo que le roba la paz. Somos Humanos, esto es muy importante comprenderlo, no olvidarlo en ningún instante, aunque eso nos aporta algunas ventajas y algunos inconvenientes. El hecho de que podamos manifestar el desbarajuste emocional a través del llanto es una ventaja.

 

“Los hombres no lloran”, nos decían a los varones. “Llora en secreto, que nadie te vea”, les decían a ellas. “Llora cada vez que sientas la necesidad”, digo yo.

 

El inconveniente que le veo al llanto es que uno se estanque en él. Y que en ese llanto haya un acompañamiento repetitivo de auto-flagelos, de lamentos cargados de culpa, de reproches. Que no quiera ver lo que viene después –que es la reconciliación con la serenidad después del aprendizaje- y que se quede sólo en la parte inútil del llanto.

 

Llorar es desahogar las emociones, es la forma que tiene el cuerpo de deshacerse de esa zozobra interna, de relajar la tensión emocional. Está bien y es bueno.

 

No es más débil quien llora, sino que es más Humano.

 

Otra cosa es que nos hayan hecho creer socialmente que es algo negativo. “No llores”, se dice inmediatamente cuando se ve a alguien llorando. ¿Por qué no? Yo siempre intervengo en esa “orden” y animo a quien llora a que siga el proceso hasta el final. Llora, claro que sí. Llora todo lo que tengas que llorar. Así que algunos –con su equivocada buena voluntad- nos hacen sentirnos débiles o vulnerables o casi-casi fuera de la ley si lloramos.

 

Si uno se da permiso para llorar, al finalizar –si ha dejado que el llanto se extinga por sí mismo sin apresurarlo- estará mejor. Su cuerpo estará mejor y su mente debería estar mejor. Sólo puede estropear el beneficio del llanto la actitud de añadir sentimientos auto-castigadores o impedir que con la última lágrima se vaya toda la pena.

 

Está permitido llorar. Es necesario llorar. Es beneficioso llorar. No dejes de llorar cuando te apetezca o lo necesites… y no impidas a otros que lloren también.

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Te dejo con tus reflexiones…

 

Francisco de Sales

 

 

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