NO JUZGUES PRECIPITADAMENTE... Y TAL VEZ ACERTARÁS.

NO JUZGUES PRECIPITADAMENTE… Y TAL VEZ ACERTARÁS.

 

 

 

Cuando venía hacia casa en mi coche esta mañana, un tipo me ha hecho un adelantamiento peligroso, y luego, de repente, se ha metido delante de mi coche inmediatamente, y he tenido que girar bruscamente el volante para evitar un golpe, y he estado a punto de salirme de la carretera y tener un accidente grave.

Cuando he logrado controlar el coche, le he dedicado, como era de esperar, una sarta de insultos y una retahíla de maldiciones. He dicho de él que es “un hijo de p…”, que es “un inútil”, creo que también he dicho “asesino”, “cerdo”, “sinvergüenza”… y no recuerdo qué mas, pero en esa línea de inspiración.

Poco después, cuando me he calmado, ha aparecido una reflexión, relacionada con la costumbre de juzgar a una persona por un hecho o en un momento puntual.

Así nos pasa muchas veces: resumimos toda una vida y todo un historial, que puede ser impecable, en un hecho único.

Tal vez ese hombre sea un médico deslumbrante, un excelente esposo, un buen padre y un impecable hijo, una persona admirada, un gran defensor de los derechos humanos, buen cocinero, amable, educado… tal vez haya salvado la vida de alguien, sea inteligente, todo amor… pero yo sólo he coincidido con él en un momento, sólo he conocido una de sus facetas, nada más que tengo un elemento de juicio, y relacionado con un mal adelantamiento que, tal vez, no haya sido intencionado.

Pero le he adjudicado un montón de etiquetas y adjetivos, y ninguno bueno o agradable.

Cuando conozcamos a alguien, quizás no debiéramos permitirnos la ligereza de juzgarle en ese momento y por la parte que nos muestra.

Quizás hay que tener paciencia y esperar un poco antes de darle una calificación.

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Una persona es la suma de todas sus facetas y todos sus instantes. 
Nunca es una sola cosa.
Nunca es nada más que lo que vemos o lo que nos muestra.

Sería bueno que nos diéramos tiempo y ocasión de conocer a los demás ampliamente antes de emitir juicios, y no clasificarlos de un único modo, y además con la pretensión de estar acertados en el veredicto, dejándolos  encasillados de forma que no les permitimos que nos muestren otros aspectos.

No juzgues, en principio, y posiblemente acertarás.

 

Te dejo con tus reflexiones…

 

 

 

Francisco de Sales

www.buscandome.es

 

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