Reflexiones

LA ATENCIÓN ES IMPRESCINDIBLE

LA ATENCIÓN ES IMPRESCINDIBLE

 

 

En mi opinión, la atención a todo –a la vida, a lo que se esté haciendo, a lo que se piensa o se siente, etc.- es imprescindible para lograr tener una vida bastante plena. Una vida de esas que se pueden decir que han sido vividas y no solamente consumidas.

 

La atención, que es otra forma de decir consciencia, es lo que nos permite darnos cuenta y, por lo tanto, comprender, disfrutar, asimilar, aprender, emocionarnos…

 

Es el requisito esencial.

 

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA?

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA?
 

En mi opinión, esta es una de esas preguntas imprescindibles que hay que repetirse bastante a menudo, porque el hecho de prestarle atención y dedicarse a buscar la respuesta cierta y correcta, cambiará, sin duda, nuestra vida.

Así es de importante.

La pregunta conviene hacérsela, eso sí, desde el interés de mejoramiento –y con voz firme, pero amorosa- y no poniendo un tono y una intención de reproche.

El modo en que se haga la pregunta, y la actitud con que se haga, van a marcar el resultado de la indagación.

CÓMO NOS HACEMOS INFELICES NOSOTROS MISMOS

CÓMO NOS HACEMOS INFELICES NOSOTROS MISMOS

 

 

En mi opinión, una grandísima parte de nuestra infelicidad está motivada por nosotros mismos y es culpa nuestra. Así, como suena. Y que nadie pretenda des-culpabilizarse y responsabilizar a las circunstancias, al destino, a los otros, o a quien sea, con tal de no realizar su obligación de crear y mantener en su vida la mayor cantidad posible de felicidad y deshacerse de toda infelicidad.

 

APRENDER A DECIR ADIÓS

APRENDER A DECIR ADIÓS

En ni opinión, vivir pendiente de asuntos que debieran estar concluidos, pero que no nos atrevemos a cerrar, tiene un consumo innecesario de energía y de presente, porque nos estanca y nos impide desarrollar correctamente el camino correcto de la vida.

En este mundo, y en esta vida, todo tiene un principio y todo tiene un fin. Todo.

Y así hay que aceptarlo.

Las relaciones, y los sucesos, siempre tienen un ciclo y no se debe tratar de llevarlos más allá del que es su fin lógico.

¿QUIÉN SOY YO? O ¿QUÉ SOY YO?

¿QUIÉN SOY YO? O ¿QUÉ SOY YO?

En mi opinión, el hecho de enunciar bien una pregunta nos puede llevar directamente a la respuesta que en realidad buscamos o nos puede derivar hacia otro sitio en el que no la encontraremos por mucho que la busquemos.

Y esto es más delicado aún cuando se trata de preguntas que tienen trascendencia, que son esenciales e inherentes en el Ser Humano, y que necesitan una respuesta satisfactoria y real para la tranquilidad, la paz, y el equilibrio emocional.

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