Reflexiones

NO ES BUENO SUFRIR EL DOLOR AJENO

NO ES BUENO SUFRIR EL DOLOR AJENO

(El sentido del artículo está orientado a los dolores emocionales, o sentimentales, pero también de algún modo y en algunos casos al dolor físico)

En mi opinión, casi nunca acertamos en cómo tenemos que actuar cuando nos encontramos con una persona que está sufriendo.

Y es que no hay normas igualitarias que aplicar en estos casos, sino que dependen de la gravedad del asunto, de si hay o no posibilidad de solucionarlo, de la situación personal del otro y de sus circunstancias…

NO MULTIPLIQUES TUS PROBLEMAS

NO MULTIPLIQUES TUS PROBLEMAS

En mi opinión, algunas situaciones de la vida que no son nada más que asuntos comunes –cosas habituales que pasan en la vida-, cuando no se cumplen, o por lo menos no se cumplen tal como nosotros deseábamos, las desmesuramos, y algo que debiera ser un “asunto a resolver” lo bautizamos como “problema” y, por ese poder que les damos a las palabras, y por el drama que llevan aparejadas algunas de ellas, convertimos un hecho que debiera ser calificado como “común” o “habitual” en un dramático “problema”.

UN PASEO POR UN CEMENTERIO ES MUY INTERESANTE

UN PASEO POR UN CEMENTERIO ES MUY INTERESANTE

En mi opinión, una experiencia que nos puede poner las cosas muy en su sitio es un paseo lento, silencioso, y muy atento a las reflexiones, por un cementerio. Preferiblemente a primera hora, cuando todavía no hay gente. Y es preferible hacer una visita expresamente para ello y no aprovechar un día en que haya que acudir a un entierro.

NUNCA SE DEJA DE MORIR

NUNCA SE DEJA DE MORIR

En mi opinión, se nos olvida con mucha facilidad que vamos directos hacia la muerte imparablemente.

Y esto es así. No hay pesimismo en esta reflexión: hay verdad.

No soy agorero: soy realista.

Lo que sucede es que ser consciente de esto, sentirlo con la rotundidad que tiene –y sin hacer un drama por ello- nos conecta más con la vida que con la muerte.

CÓMO CONVIVIR BIEN CONTIGO

CÓMO CONVIVIR BIEN CONTIGO MISMO

En mi opinión, y sobre todo quienes estamos en un Proceso de Desarrollo Personal, somos exigentes en demasía y hasta un poco intransigentes con nosotros mismos.

Nos exigimos una perfección que no tenemos, a la cual –de momento- no podemos hacer otra cosa más que aspirar a ella. 

No hemos llegado a alcanzarla, y tal vez –y realmente esto no es motivo para desesperarse- no lleguemos nunca.

¿QUÉ VA A QUEDAR DE TI CUANDO MUERAS?

¿QUÉ VA A QUEDAR DE TI CUANDO MUERAS?

 

 

En mi opinión, no somos del todo conscientes de las cosas que vamos haciendo a lo largo de la vida que, de algún modo, pueden dejar un recuerdo de nuestro paso por la vida de los otros.

 

Es evidente que algún día faltaremos, y que algún día alguien pensará en nosotros –en su relación con nosotros-, y es de suponer que también habrá alguien que nos recordará.

 

¿Cómo nos recordará?

 

Eso es importante. O es algo a lo que hay que darle importancia.

 

LOS QUE NOS ROBAN LA VIDA

LOS QUE TE ROBAN LA VIDA

 

 

En mi opinión, nuestro bien más preciado –porque no se puede comprar más y no se puede recuperar- es la vida. Por costumbre, la llamamos también “tiempo”, y hacerlo así es perjudicial ya que el tiempo lo entendemos como algo distinto, como algo que no estuviese relacionado directamente con la vida, sino con el reloj.

 

Hay ladrones de vida a los que les consentimos que lo hagan. Es más, incluso colaboramos con ellos para que lo hagan. Y lo hacen con tanta impunidad que nos parece “normal” y reincidimos sin darnos cuenta.

QUE TU PASADO NO CONDICIONE TU FUTURO

QUE TU PASADO NO CONDICIONE TU FUTURO

 

 

En mi opinión, esa “certeza” que arrastramos -porque la hemos copiado de otros- de que el pasado condiciona y define el futuro es solamente cierta en parte y en casos concretos.

 

Lo cierto es que el pasado puede aportarnos sus experiencias y enseñanzas de cara al futuro, pero no nos condena a nada que no aceptemos nosotros voluntariamente como condena. Siempre podemos escapar del pasado.

 

¿Y QUIÉN SOY YO PARA JUZGAR?

¿Y QUIÉN SOY YO PARA JUZGAR?

 

 

En mi opinión, esa costumbre de juzgar a los demás es una licencia que se toma nuestro ego, porque tiene la necesidad de destacar por encima de los demás (así es él…) y cuando juzga a alguien, siempre busca quedar por encima de ese alguien.

 

Creemos que es el otro –siempre- el que se equivoca, el que hace las cosas mal, y con ello el ego propio se regodea en el placer de creerse superior al otro, más listo, más perfecto.

 

Es el ego el que enjuicia.

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