Reflexiones

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA?

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA?

En mi opinión, esta es una de esas preguntas imprescindibles que hay que repetirse bastante a menudo, porque el hecho de prestarle atención y dedicarse a buscar la respuesta cierta y correcta, cambiará, sin duda, nuestra vida.

Así es de importante.

La pregunta conviene hacérsela, eso sí, desde el interés de mejoramiento –y con voz firme, pero amorosa- y no poniendo un tono y una intención de reproche.

El modo en que se haga la pregunta, y la actitud con que se haga, van a marcar –sin duda- el resultado de la indagación.

¿POR QUÉ APLAZO LOS CAMBIOS NECESARIOS?

¿POR QUÉ APLAZO LOS CAMBIOS NECESARIOS?

En mi opinión, esta es una pregunta que nos tenemos que hacer casi todos, porque casi todos –yo incluido, por supuesto- aplazamos en numerosas ocasiones el momento de hacer ciertos cambios que sabemos que son importantes, convenientes, imprescindibles, casi vitales, pero…

Pero nos entra una especie de pereza que es la suma de otras cosas: nuestra variabilidad, la inconstancia, algunas dudas, cierta desconfianza en uno mismo y en las propias capacidades, miedo, falta de decisión, excesiva precaución…

EL NIÑO DESAMADO

EL NIÑO DESAMADO

En mi opinión, hay personas que viven con gran insatisfacción una carencia, en muchas ocasiones inexplicable, desconocida, que sólo les provoca sufrimiento pero sin delatar claramente su origen, y que –salvo los casos que pueden llegar a hacerse muy claros y evidentes- necesitan de un psicólogo u otro profesional cualificado que les haga sacar a la luz el origen de ese malestar.

1+1 = 1+1

1+1 = 1+1

 

 

En mi opinión, cuando hablamos de parejas –y no de matemáticas- ese pastelón romántico de decir que “juntos somos más que dos: somos uno”, es una falsedad. Y una tontería.

 

Tal vez poético, pero incierto.

 

Otros dicen que “juntos somos mucho más que dos”. Tampoco es cierto.

 

Uno más uno –cuando hablamos de parejas- es uno más uno.

 

Uno, y el otro o la otra. O una y la otra.

 

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