SONRÍE EN DEFENSA PROPIA

SONRÍE EN DEFENSA PROPIA

 

 

En mi opinión, sonreír, relajarse, estar en paz, recordar que uno también es feliz, o desdramatizar, es lo mejor que podemos hacer en esos momentos en que parece que todo se vuelve en nuestra contra porque se nos han acumulado imprevistos indeseados.

 

Sonríe. Algunas personas creen que en esos momentos precisamente es cuando hay que ponerse más serios, más dramáticos y asustados, pero yo opino que poner una sonrisa no es menospreciar lo que está pasando, ni tomárselo a la ligera, sino que es un aliciente extra de ánimo para poder afrontarlo desde otro estado que parece más optimista que la tristeza y la desesperación.

 

Sonríe. La vida va a poner en tu camino experiencias desagradables, aunque tú no quieras y aunque no llegues a comprender nunca el porqué, pero va a ser así, por lo tanto te conviene que estés preparado para que cuando se presenten no te encuentres perdido y vencido de antemano, sino que sepas recurrir a la serenidad porque va a ser tu mejor aliada en ese momento.

 

Sonríe. Parece que sonreír ante los problemas no es lo que soluciona todos los males. Y, efectivamente, no lo es. Pero una sonrisa en la boca, y en el alma, es una buena actitud para enfrentarse a lo que sea. Sentir la sonrisa puesta transmite auto-confianza: dentro de uno se siente tranquilidad, y siempre es mejor sentir eso que los nervios y la tensión y la desorganización habituales.

 

Sonríe. Con eso estás consiguiendo sentir un estado de más seguridad, de que vas a poder estar por encima de lo que sea y que vas a sobrevivir y posiblemente sin heridas graves.

 

Sonríe. En defensa propia. Porque cualquier estado que no permita una sonrisa indicará un claro nerviosismo, una zozobra interna ingobernable, una ansiedad que descontrolará el mejor modo de resistir las embestidas que vengan.

 

Sonríe. No es incompatible con la intranquilidad que puedas sentir. Es, también, un mecanismo de defensa. Es tu modo de decirle al miedo que no le tienes miedo. Una sonrisa desbarata al enemigo.

 

Sonríe. Eso no quiere decir que te tomas a risa la situación tensa e incómoda que se ha presentado en tu vida, sino que quiere decir que aceptas que forma parte de esto que es y se llama vivir, y que lo mismo que las noticias agradables las recibes sonriendo, las menos agradables pueden tener el mismo tratamiento.

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Sonríe. El mismo hecho puede verse aminorado si uno lo encara con una actitud optimista y carente del miedo que se le añade voluntariamente a esas situaciones ingratas que van a aparecer en nuestra vida.

 

Sonríe. Y con la sonrisa puesta infórmate, prepárate, y diseña un buen plan para afrontar esos malos momentos. Al mal tiempo, buena cara. A los malos momentos, una sonrisa.

 

Te dejo con tus reflexiones…

 

Francisco de Sales

 

 

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