A VECES, ES NECESARIO OBLIGARSE

A VECES, ES NECESARIO OBLIGARSE

 

 

En mi opinión, en esos momentos en los que uno se siente desganado, sin ánimo ni fuerza para hacer algo placentero, o para hacer lo que tiene que hacer, es cuando debe tomar cartas en el asunto y resolver lo que le está pasando.

 

Si es una situación ocasional, y además hay alguna razón lógica para encontrase así, no es necesario darle importancia. Lo adecuado es reconocerlo, aceptarlo, y entonces darse permiso para “no hacer”, y de ese modo uno estará haciendo lo que ha decidido y quiere, o sea… hacer nada pero sin cargo de conciencia.

 

Si la apatía persiste, si la desgana se repite continuamente… es el momento de afrontarlo seriamente. Entonces es cuando hay que ocuparse. Y ver qué se esconde detrás de ese estado. Vigilar, sobre todo, que no sea el principio de una depresión, aunque no siempre es así. Pero si se detecta con claridad, o hay muy fundadas sospechas, lo mejor es buscar rápidamente un profesional que ayude a resolverlo.

 

Hay que observarse. ¿Por qué uno se encuentra en ese estado?, ¿qué está queriendo decir el cuerpo?, ¿por qué se niega a seguir “como siempre”?, ¿hay que cambiar algo en ese “como siempre” que nosotros no vemos –o no queremos ver- pero la sabiduría del cuerpo sí reconoce?

 

Es complicado escapar a la influencia de una depresión –pero no imposible-, y es difícil eludir la desgana, pero a pesar de eso, a pesar de que uno parece no controlar la voluntad y estar en las manos ajenas de “lo que sea”, es el momento en que uno más se necesita a sí mismo, y es cuando uno tiene que estar más conscientemente atento, imponiéndose y tomando el mando de una vida que claramente prefiere la  deriva.

 

Es cuando uno TIENE QUE OBLIGARSE. Y no es sólo una de las opciones: es la mejor opción o es la única opción.

 

La inactividad de no hacer –si no es lo que uno ha elegido libremente- lleva hacia un tipo de pensamientos lúgubres y negativos que no son ciertos. Todo se empieza a teñir de un negro muy oscuro. Las cosas buenas, incluso la objetividad, se ven reemplazadas por un pensamiento funesto. La desgana produce más desgana. La desesperanza huye a la vista del panorama sombrío que se avecina. La auto-culpabilidad o la sensación de sentirse el blanco de todas las desgracias pretenden imponerse por la fuerza con sus argumentos. La autoestima recibe un duro golpe del que le costará mucho recuperarse si es que se recupera. Todo es sombrío.

 

Entonces es cuando uno se tiene que imponer a su desánimo y a su mente y a cualquier cosa que se oponga a la voluntad de poder decidir libremente. Entonces es cuando uno tiene que poner un poco de cordura en su vida y hacer con su vida lo que sabe que tiene que hacer. Aun sin ganas, hay que hacerlo, y no hay que esperar hasta que aparezcan si quieren y cuando quieran. No hay que olvidar que uno es el responsable de su vida en todo momento. Más aún en esos momentos.

 

Soy muy partidario de OBLIGARSE. En mi caso, siempre compruebo al final que me alegro mucho de haberme OBLIGADO. Me cuesta empezar con esa obligación, pero al poco empiezo a animarme, le empiezo a encontrar la gracia, los resultados que voy viendo me fortalecen, una sensación de satisfacción conmigo mismo hace acto de presencia, mi autoestima me guiña un ojo… y me quedo muy a gusto.

 

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Te lo recomiendo.

 

Te dejo con tus reflexiones…

 

Francisco de Sales

 

 

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