VIVIR SIN REFLEXIONAR ES PELIGROSO

  • Posted on: 27 December 2016
  • By: Francisco de Sales

VIVIR SIN REFLEXIONAR ES PELIGROSO

“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)

En mi opinión, vivir sin reflexionar es peligroso. También podría decir que es vivir a medias, o que es pasar por las cosas de puntillas y sin tocarlas, o que es de una superficialidad que atenta directamente contra la intensidad que puede aportar la vida… en fin, metáforas que no hablan directamente de lo que verdaderamente es Reflexionar.

REFLEXIONAR: Pensar atenta y detenidamente sobre algo.

PENSAR: Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio.
ATENDER: Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible.
ATENTO: Que tiene fija la atención en algo.
DETENIDAMENTE: Minuciosamente, con mucho cuidado.

Si uno no reflexiona –acerca de los asuntos que requieren reflexión- puede llegar a cometer errores preocupantes, errores de los que uno mismo será la víctima que los pague y sufra, errores que serían evitables si uno prestara atención y cordura a sus asuntos importantes.

En principio –y es necesario darse cuenta de ello- si uno no reflexiona es posible que ante los asuntos importantes actúe por impulsos -y los impulsos no siempre son acertados sino más bien lo contrario-, o quiera confiar en su intuición –y si no está entrenada llevará a errores-, o por no enfrascarse en la tarea de dedicar la atención que el asunto requiere acabe conformándose con la primera respuesta o solución que aparezca –que al carecer de la observación y reflexión que precisa tiene todas las posibilidades de no ser la adecuada-, o bien acaba conformándose con las opiniones ajenas que están basadas en las experiencias ajenas y que se forman sobre el conocimiento somero y parcial que los otros tienen acerca de nuestro asunto.

No reflexionar te obliga, entonces, a creer lo que digan los otros.

Y esto va mucho más allá de la solución de nuestros problemas y llega a afectar a todo lo que son nuestros principios elementales y nuestras filosofías políticas, religiosas o de la vida cotidiana.

Vivir con las opiniones ajenas nos empuja a descentrarnos de nuestro Ser y nuestras ideas propias, para engordar y priorizar un personaje que no somos nosotros mismos, sino que lo vamos construyendo con retazos que nos proporcionan los otros, en el que nos tenemos que meter con calzador para caber, y en el que tenemos que renunciar a lo que de verdad somos para acoplarnos a ese personaje.

Pensar, que es la base sobre la que se sustenta la reflexión, es un proceso de relacionar ideas, así que es necesario encontrar previamente las ideas personales sobre las que aplicar nuestra capacidad de discernir y seleccionar.

Y eso requiere tiempo y valentía. 

Tiempo, porque no estamos entrenados y capacitados para encontrar respuestas ciertas en una décima de segundo, o ver una cosa desde distintos ángulos o puntos de vista, o comprobar que lo que se mira se mira con la mente y los ojos descondicionados, ecuánimes, inafectados por el pasado y lo pasado… y eso requiere Tiempo. 

Valentía, porque afrontar el hecho de tomar nuestras propias decisiones, de tener nuestras propias ideas, de confiar en nuestras capacidades, y de ser nosotros mismo, requiere ser valiente.

VALIENTE: Eficaz y activo en su línea, física o moralmente. Excelente o muy valioso.

Reflexionar es un acto introspectivo, es saber manejar esa mirada interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo, es permitirse ser sabio y saber contactar con la sabiduría interna de la que todo ser humano dispone y a la que puede acceder sólo con reconocerla, confiar en ella y ejercitarla; es saber ser contemplativo, observador eficaz, meditador; es poder abstraerse de las opiniones ajenas, de las ideas viejas que nos inculcaron otros, de las cosas que se presuponen, de lo que está establecido y se repite sin saber quién lo estableció, sin cuestionarse si se está de acuerdo o no conformándose con la respuesta infantil de “porque sí”.

Reflexionar es aceptar el compromiso de vivir la vida, y estar atento continuamente a uno mismo, es tener activada la atención para darse cuenta de todo y sacar las enseñanzas que todo conlleva y poder elaborar a partir de ello nuestra auténtica personalidad, nuestro verdadero carácter, y nuestro destino.

Reflexionar es hacer grandiosa la vida, es desarrollar el autoconocimiento y la autoestima, es engrandecerse, y es cumplir el propósito personal y el mandato divino: Ser Uno Mismo.

Por todo ello, vivir sin reflexionar es peligroso.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
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