Y AHORA… ¿A QUÉ ESPERAS?

Y AHORA… ¿A QUÉ ESPERAS?

 

 

En mi opinión, eso de no hacer algo, cuando sabes que lo quieres hacer, es un delito de omisión que debería ser penado seriamente por nuestra propia conciencia.

 

Entiendo la quietud cuando se debe a que uno no sabe qué hacer, pero no hacer algo que uno realmente desea hacer es una inacción inútil y contraproducente. No poner remedios a una vida que está resultando insatisfactoria, debería ser una inacción penada. No cuidarse, no amarse, no dedicarse a potenciar los propios valores y cualidades, no consagrarse al Mejoramiento Personal… son inacciones que deberían ser penadas.

 

Entiendo también eso de quedarse en la espera durante el tiempo que se dedica a la revisión de los asuntos que son el motivo de las preocupaciones –pero sin dilatarlo innecesariamente-, entiendo eso de esperar el momento óptimo para tener la ecuanimidad y objetividad necesarias pero, una vez visto y resuelto, el siguiente e inmediato paso es ponerse en acción.

 

Permanecer quieto en una vida contemplativa e inerte en la espera de un futuro que por sí mismo y sin nuestra colaboración sea mejor –que es algo poco menos que imposible- es una espera ingenua.

 

Lo que tenemos es el presente, sólo el aquí y ahora que somos capaces de comprender y vivir; lo demás, los sueños, las fantasías, lo deseado, sólo están en la imaginación o en la utopía. Y la realidad casi siempre está lejos de la utopía.

 

Vivir en la espera de algo mejor –sólo posiblemente mejor- que aún no tiene existencia, ni se sabe si la tendrá, nos hace perdernos un irrecuperable presente. Querer el futuro y no querer el presente parece ser un error.

 

La vida es, básicamente, la suma de cada ahora y es conveniente vivir cada ahora con toda su intensidad y con todo lo que propone.

 

Tienes cosas que hacer. Bastantes. ¿A qué esperas?

 

Se vive en presente. En futuro sólo se sueña o se imagina. ¿A qué esperas?

 

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Tienes cambios pendientes de realizar, proyectos que necesitan de tu atención y dedicación, propósitos que quieres realizar, asuntos que hay que asumir a pesar de ser desagradables. ¿A qué esperas?

 

Tienes tu vida pendiente de VIVIR –y será grave que no la vivas-, tienes tu historia personal ralentizada o quieta. ¿A qué esperas?

 

Reúne toda tu voluntad, vigoriza tu ánimo, revitaliza tu fuerza… despierta. ¿A qué esperas?

 

Te dejo con tus reflexiones…

 

Francisco de Sales

 

 

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