Estamos más informados que nunca, pero cada vez entendemos menos lo que sentimos

Niño iluminado por la pantalla de una tablet, símbolo de la hiperconectividad moderna y la desconexión emocional.

Vivimos en una época en la que el conocimiento está a un clic, pero la comprensión profunda de lo que sentimos parece cada vez más lejana.
Pasamos horas consumiendo información —noticias, videos, publicaciones—, pero pocas veces nos detenemos a procesar lo que esa información nos provoca.

La sobreinformación no solo satura la mente: entorpece la conexión emocional, altera el bienestar psicológico y puede hacernos sentir más vacíos, incluso cuando lo tenemos todo al alcance de la mano.

📲 La sobreinformación y el ruido constante

Cada día recibimos miles de estímulos: notificaciones, titulares, mensajes.
Nuestro cerebro, diseñado para filtrar lo esencial, hoy se enfrenta a un bombardeo permanente.
El resultado es fatiga mental, ansiedad y desconexión emocional.

Estudios del Journal of Behavioral Addictions indican que la exposición continua a información digital fragmentada puede afectar nuestra capacidad de concentración y de empatía.
No se trata solo de exceso de datos: se trata de cómo los consumimos y qué dejamos de sentir mientras lo hacemos.

💔 El precio emocional de saberlo todo

Paradójicamente, cuanto más intentamos “estar al día”, menos presentes estamos en nuestra propia vida.
La sobreinformación crea una sensación de control, pero en realidad nos aleja del mundo real.

Nos acostumbramos a “saber sin sentir”: conocemos los conflictos del mundo, pero no tenemos energía emocional para reaccionar.
Esa distancia afectiva puede derivar en apatía, agotamiento o incluso depresión.

Según la psicóloga Sherry Turkle, del MIT, “la conexión digital constante puede erosionar nuestra capacidad de reflexión y empatía”.
En otras palabras, la hiperconexión nos desconecta de nosotros mismos.

🌿 Reconectar con lo que sentimos

No todo está perdido. La mente tiene una enorme capacidad de adaptarse si le damos espacio y silencio.
Aquí algunas prácticas simples, respaldadas por estudios de bienestar psicológico:

  • 🕯️ Crea momentos de desconexión real. Apaga el teléfono al menos una hora al día. El silencio es una forma de higiene mental.
  • ✍️ Escribe lo que sientes. Poner emociones en palabras activa áreas del cerebro que reducen el estrés y la rumiación mental.
  • 🚶‍♂️ Practica la atención plena. Caminar, cocinar o simplemente respirar con presencia ayuda a reconectar con el cuerpo y el entorno.
  • 💬 Vuelve a las conversaciones reales. Hablar cara a cara, sin pantallas, mejora la empatía y el bienestar emocional.

Pequeños hábitos como estos actúan como un antídoto frente al ruido informativo. No necesitamos huir del mundo digital, sino usar la información con conciencia.

💡 Comprender antes que consumir

La información puede ser una herramienta para crecer o un refugio para no sentir.
Depende de cómo la usemos.
Cada vez que navegamos sin rumbo o pasamos de un video a otro, deberíamos preguntarnos:
¿Esto me aporta o me anestesia?

Reaprender a escuchar el cuerpo, las emociones y los silencios es una forma de inteligencia emocional que la sociedad moderna parece olvidar.

Como recuerda Daniel Goleman, autor de Inteligencia Emocional, “no podemos tomar buenas decisiones si no comprendemos lo que sentimos”.
En un mundo saturado de datos, esa comprensión se convierte en un acto de resistencia y equilibrio.

🔄 Volver a sentir: el verdadero progreso

El desafío no es desconectarnos de la tecnología, sino reconectarnos con lo humano.
La información debería ser un medio para entender mejor el mundo, no para escapar de nosotros mismos.

Aprender a distinguir lo que informa de lo que nos confunde,
lo que nos inspira de lo que nos desgasta,
es quizás el nuevo tipo de sabiduría que necesitamos.

La próxima vez que sientas saturación mental, recordá esto:
no necesitas saber más, sino sentir mejor.

🧩 Referencias

  • Turkle, S. (2015). Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age. MIT Press.
  • Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence. Bantam Books.
  • Journal of Behavioral Addictions, Vol. 11, Issue 3, 2022.
  • UNICEF (2023). El impacto emocional de la exposición constante a información digital en jóvenes.
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