psicologia

Los niños pasan menos tiempo al aire libre que los presos

Los niños pasan menos tiempo al aire libre que los presos

Los niños pasan menos tiempo al aire libre que los presos. Los hijos se han convertido en trofeos para sus padres y, como todo trofeo que se precie, deben estar a buen recaudo, preferentemente entre las cuatro paredes de casa, donde supuestamente estarán seguros. De hecho, la tendencia a encerrar a los niños en el hogar para protegerles de los peligros que les acechan allá “afuera” es cada vez más preocupante. 

Un niño feliz es ruidoso, inquieto, alegre y revoltoso

Un niño feliz es ruidoso, inquieto, alegre y revoltoso

Aunque no nos gusten, debemos entender que el hecho de que los niños no paren quietos es normal. Están en la edad de descubrir y experimentar, y no deberíamos coartarles.

Un niño feliz, que disfruta interactuando y descubriendo el mundo, es ruidoso y revoltoso. Ahora bien, en los últimos tiempos está apareciendo un movimiento que nos llama mucho la atención y que nos preocupa: la “niñofobia”.

Los terribles daños que causan los "padres helicóptero" al volar sobre sus hijos incesantemente

Los terribles daños que causan los "padres helicóptero" al volar sobre sus hijos incesantemente

Este término surgió en el año 1969, cuando Haim Ginnott escribió en su libro Between Parent & Teenager: “mi madre sobrevolaba sobre mí como si fuera un helicóptero”. Más tarde, en los años 2000, se retomó para hacer referencia a un fenómeno que se estaba extendiendo entre las familias de clase media de los países más desarrollados.

Científico afirma que pensamientos curan más que los remedios

Científico afirma que pensamientos curan más que los remedios

Bruce Lipton, un biólogo celular estadounidense de 70 años, causó en el año 2006 un pequeño remezón en el mundo científico tras lanzar su libro “La biología de la creencia”, que sería declarado uno de los mejores libros científicos de ese año y que tenía la particularidad de que su línea de investigación era una suerte de unión entre ciencia y espíritu. A grandes rasgos, Lipton planteaba lo siguiente: lo que condiciona a todo organismo vivo es su “entorno” físico y energético, y no su carga genética, como afirma la síntesis evolutiva moderna.

El poder de las personas manipuladoras

El poder de las personas manipuladoras

Es una forma de poder sobre abuso mental mucho más común de lo que podríamos pensar, sobre todo en las relaciones de pareja o entre padres e hijos. Básicamente, ocurre cada vez que alguien nos miente deliberadamente con el objetivo de alterar nuestra percepción de las circunstancias y sacar provecho de ello, aunque saben de sobra que tenemos razón.

Hijos perfectos, niños tristes: la presión de la exigencia

Hijos perfectos, niños tristes: la presión de la exigencia

Los hijos perfectos no siempre saben sonreír, ni conocen el sonido de la felicidad: temen cometer errores y nunca alcanzan las elevadas expectativas que tienen sus padres.

Su educación no está basada en la libertad ni en el reconocimiento, sino en la autoridad de una voz estricta y demandante.

En la actualidad, la depresión en adolescentes es un problema muy grave, y muchas veces radica en la exigencia desmedida por parte de los padres. Resultando una posible falta de autoestima, ansiedad y un elevado malestar emocional.

Todo lo que callamos se convierte en un síntoma

Todo lo que callamos se convierte en un síntoma

La crisis provoca que mucha gente sufra, son momentos emocionales difíciles que crean enfermedades.”Llevo tratando a pacientes 30 años y lo que he aprendido del ser humano se resume en una frase; tu inconsciente nos dirige en todo lo que hacemos, en nuestras acciones positivas y negativas”. Llevo 22 años dedicado a la práctica y el estudio de la influencia de la mente sobre el cuerpo, sobre cómo programamos las enfermedades.

Cómo me volví egoísta y empecé a vivir

Cómo me volví egoísta y empecé a vivir

«Vivir para uno mismo» es una frase que espanta a muchos. Las consecuencias son bien conocidas: el vicio, la depravación y la degradación. Es decir, echar a perder la vida... Pero un día me di cuenta de que mi vida a menudo ya no me pertenecía. Que tenía demasiados «debo» y pocos «quiero». Mis responsabilidades aplastaban mis sueños como una lámina de piedra y yo aún le intentaba encontrar una justificación.

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