Reflexiones

Si no puedes perdonar a alguien, lee esto

Si no puedes perdonar a alguien, lee esto

Conozco cada proverbio, cada consejo, cada opinión común acerca de esto porque intenté encontrar respuestas en una multitud de libros. Leí todas las publicaciones en los blogs dedicadas al arte de dejar ir la ira. Anoté varias frases de Buda, me las aprendí de memoria y ninguna de ellas me funcionó. Sé que la distancia entre «decidir perdonar» y la verdadera sensación de paz interior puede ser insuperable. Lo sé.

Cómo me volví egoísta y empecé a vivir

Cómo me volví egoísta y empecé a vivir

«Vivir para uno mismo» es una frase que espanta a muchos. Las consecuencias son bien conocidas: el vicio, la depravación y la degradación. Es decir, echar a perder la vida... Pero un día me di cuenta de que mi vida a menudo ya no me pertenecía. Que tenía demasiados «debo» y pocos «quiero». Mis responsabilidades aplastaban mis sueños como una lámina de piedra y yo aún le intentaba encontrar una justificación.

Conoce el mensaje que Stephen Hawking les dio a quienes padecen de depresión

Conoce el mensaje que Stephen Hawking les dio a quienes padecen de depresión

El sitio Marcianos publicó por estos días una interesante nota acerca de unos comentarios vertidos por el científico, Stephen Hawking, quien al cierre de una de sus conferencias se refirió a quienes padecen de la terrible depresión

Después de hablar sobre agujeros negros, Hawking comparó la depresión con los mismos, mencionando que no importa cuán oscuros sean, no es imposible escapar de ellos.

Parábola del lápiz y sus 5 cualidades para la vida

Parábola del lápiz y sus 5 cualidades para la vida

El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado le preguntó:

- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, por
casualidad, una historia sobre mí?

El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:

- Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que
las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como
él cuando crezcas.

El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:

- ¿Qué tiene de particular ese lápiz?

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